miércoles, 27 de mayo de 2020

Detalles sobre la enseñanza de la educación inicial a distancia


  •      Es posible que los niños de educación inicial aprendan a través de la modalidad a distancia, pero tiene su propia dinámica.
  •      Estamos en un mundo digital y este problema de salud es la oportunidad para aprender y confiar en el uso  de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs).



El país afronta una situación compleja de salud púbica a causa del COVID-19, lo cual ha afectado el desarrollo del año escolar. Estamos en un mundo digital y este problema de salud es la oportunidad para aprender y confiar en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) e identificar cuáles son los aprendizajes claves para la educación integral que favorezca el desarrollo físico, mental y social, señaló Liliana Muñoz, vicedecana de la Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).


Comentó que, si los profesores se limitan a trasladar las actividades para la modalidad presencial sin ningún tipo de adecuación y adaptación, esto no resultará. En ese sentido, en el marco del Día de la Educación Inicial que se conmemora cada 25 de mayo, la vicedecana de la Facultad de Educación de la UPCH, señala algunos detalles y recomendaciones sobre la enseñanza de niños de educación inicial a distancia:

1.       Es posible que los niños aprendan a través de esta modalidad, pero debe quedar claro que tiene su propia dinámica. La discusión no debe centrarse en la cantidad de tiempo que los niños estén frente a una pantalla, sino prestar atención a los contenidos y actividades de las experiencias digitales que se generen.

2.       El docente debe rediseñar el programa con actividades que genere oportunidades de aprendizaje centrado en el estudiante y apropiado a su desarrollo, necesidades e interés. Esto quiere decir que se prevea actividades que atienda la diversidad del grupo. No todos tienen que estar haciendo lo mismo.

3.       Promover el involucramiento de las familias y brindar orientación para que faciliten entornos estables, que comprendan el desarrollo de los niños, que sean sensibles a sus requerimientos y que los acompañen de manera cariñosa y oportuna.

4.       Coordinar con los padres cual será el mejor horario para facilitar que los estudiantes se conecten entre sí, compartan sus experiencias e interactúen con los docentes. Este debe realizarse por pequeños grupos para lograr el máximo beneficio y no necesariamente todos los días el mismo grupo. Otro momento de comunicación es a nivel de los padres para dialogar acerca de los sentimientos, expectativas, necesidades e intereses de los estudiantes.

5.       Es importante ofrecer un buen modelo de uso de la tecnología, para ello se debe establecer con los padres y los estudiantes normas para el uso moderado, responsable y respetuoso de las TICs.

Liliana Muñoz resaltó que el mundo de hoy necesita de personas autónomas, capaces de resolver problemas ante situaciones de incertidumbre, este es el momento para involucrar a los estudiantes en actividades cotidianas que le permitan manipular, experimentar, investigar y aprender.

Cabe precisar que en el marco del Día de la Educación Inicial se resalta la labor de los profesores, así como a todas las personas y autoridades involucradas que impulsan esta enseñanza en el país y su razón de ser: los niños. A diferencia de años anteriores, la forma presencial de celebrar la fecha con actuaciones, desfiles y actividades diversas no ha sido posible por el estado de emergencia del COVID-19. En este contexto, las TICs juegan un rol esencial para la teleeducación, una realidad en la que muchos niños, profesores y padres han tenido que adaptarse.  



domingo, 24 de mayo de 2020

Pacientes de Mucopolisacaridosis (MPS) en el contexto de la pandemia por el COVID-19

¿Cuán complejo es ser un paciente MPS en el Perú?

  • Las MPS son enfermedades genéticas raras que están presentes desde el nacimiento y en algunos casos, no presentan síntomas hasta la primera infancia.
  • El 15 de mayo se conmemoró el Día Mundial de las MPS, el cual busca concientizar sobre la importancia de un diagnóstico temprano para mejorar la calidad de vida de los afectados.
  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen alrededor de 7,000 enfermedades raras que afectan aproximadamente al 7% de la población mundial.
Los pacientes con Mucopolisacaridosis (MPS) necesitan atención especializada en los servicios de salud, sobre todo en un entorno de pandemia, como la que afrontamos con el COVID-19. No obstante, muchos casos se han complicado por la falta de medicación y control médico, señaló Bequer Vásquez Garro, presidente de la Asociación Peruana de Pacientes con Enfermedades de Depósito Lisosomal (APPEL).

El retraso en el diagnóstico de las MPS genera múltiples afecciones y, mientras más demora, se hace irreversible. Comentó que esto también impacta en los familiares, que sufren ante la dificultad de acceder a un tratamiento porque los medicamentos que requieren no existen en el país, ya que muchos de ellos aún no cuentan con la autorización del Ministerio de Salud.

La pandemia del COVID-19 ha agravado la situación de los pacientes de las MPS. Milagros Dueñas, especialista de la Sociedad de Genética Médica del Perú, resaltó que muchos se han perjudicado por las suspensiones de consultas y procedimientos, así como por la disposición de medicamentos, sobre todo, los que viven en regiones. Ante las dificultades que plantea el aislamiento social obligatorio, dijo que la teleconsulta es una herramienta útil para la atención médica de los pacientes de MPS con el propósito de evitar la exposición al riesgo de infección, a la que ellos son más vulnerables.

Las Mucopolisacaridosis (MPS) son enfermedades genéticas raras presentes desde el nacimiento. Los síntomas aparecen, en general, en la primera infancia y empeoran con el tiempo, lo que conlleva a posibles fallas en los órganos y a la reducción de la expectativa de vida. Actualmente se han identificado 11 tipos de MPS, como la MPS III (síndrome de Sanfilippo), MPS IV (síndrome de Morquio), MPS VI (síndrome de Maroteaux-Lamy) y MPS VII (Sindrome de Sly).

De acuerdo con APPEL, en nuestro país se ha identificado trece casos de diversos tipos de MPS de los cuales solo dos tienen acceso a tratamiento. Estas enfermedades deben ser entendidas como una carrera entre el diagnóstico y la progresión de los síntomas. El resultado se basa en la sospecha clínica y un análisis que determina la ausencia o disfunción de una enzima.

La mayoría de los casos diagnosticados con MPS en el Perú son niños con una expectativa de vida que puede llegar hasta los 15 a 20 años. La forma severa es la que se diagnostica mayormente, pues tiene un fenotipo (características visibles) más evidente. Los subdiagnosticados son quienes llegan hasta la etapa adulta, probablemente por su fenotipo más leve.



Diagnóstico temprano

La falta de conocimiento e información científica origina un retraso en el diagnóstico de las MPS. Por esta razón, cada 15 de mayo se conmemora el Día Mundial de las MPS, para concientizar sobre la importancia de un diagnóstico temprano que posibilite un manejo médico integral, oportuno y enfocado en mejorar su calidad de vida.

 “Lo principal es implementar más de un laboratorio de genética en pruebas moleculares, de actividad enzimática, entre otras, así como planear en ampliar el tamizaje neonatal para las enfermedades potencialmente tratables. Todavía falta que en el pregrado y postgrado se fortalezca el conocimiento sobre las MPS y las enfermedades raras en general, lo cual dificulta que los decisores de salud puedan aplicar esos conocimientos en este gran grupo de pacientes”, explicó el miembro fundador de la Sociedad de Genética Médica del Perú, Hugo Abarca.

Panorama en el Perú

De acuerdo con el Ministerio de Salud, cerca de dos millones de peruanos padecen de enfermedades raras, pero no tienen un acceso concreto a tratamientos integrales. Lo más complejo es la postración familiar que conllevan estas enfermedades, pues los pacientes dependen de un pariente que hace las veces de cuidador y que limita su realización personal y su contribución económica al hogar.

A pesar de que se aprobó la Ley Nº 29698 que declaró de interés nacional y preferente atención el tratamiento de personas que padecen de enfermedades raras en el país, como las MPS, hasta la fecha no existe un registro total de pacientes en el Perú, ni tampoco un plan nacional de prevención, diagnóstico, atención integral, tratamiento, rehabilitación y monitoreo requerido por la ley.


lunes, 18 de mayo de 2020

ESE POLLITO QUE TÚ TANTO EXTRAÑASTE

Foto: Caretas



Fabián Vinces Salazar

Como todos sabemos, la dificultad para “aplanar” la curva de contagios de COVID-19 llevó a prorrogar el aislamiento social obligatorio hasta el 24 de mayo (salvo nueva disposición de las autoridades). No obstante, la economía debe reactivarse, y para ello se ha dispuesto un plan de cuatro fases. 

Las grasas de la capital

La primera fase del plan de reactivación económica permite a los restaurantes el servicio de delivery y facilita a los consumidores la opción de recojo en tienda. Como era de esperarse, desde el primer día, los pedidos sobrepasaron la capacidad de entrega y muchas personas se agolparon a dichos comercios.

Ver las escenas de personas esperando hasta dos horas para comprar “comida chatarra” me llevó a pensar que, al parecer, es poco o nada lo que estamos aprendiendo como sociedad en medio de esta crisis sanitaria. En un local de comida rápida, las extensas filas devinieron en desorden y tumulto. Sin distancia interpersonal, todos los allí presentes quedaron expuestos al contagio de COVID-19.

A finales de abril, Piura fue blanco de críticas por la irresponsable aglomeración de personas comprando cerveza; hace pocos días la escena se repitió en diversos restaurantes de la capital.

Cerveza, pollo a la brasa, comida rápida. Ninguno de estos productos califica como bienes esenciales; mucho menos como saludables.

Todas las sangres, todas las cremas

Distritos de variada clasificación socioeconómica como Lince, Los Olivos, San Borja y San Juan de Lurigancho fueron testigos de un comportamiento tan homogéneo como los locales franquiciados que recibían a tan voraces clientes. Por “darse un gustito”, cientos de ciudadanos se expusieron a contraer una enfermedad que ha cobrado la vida de más de 2,600 compatriotas. ¿Cómo entender esta situación?

Las franquicias suelen ser un negocio muy rentable, ya que generan en el cliente la idea de estar en un lugar donde las cosas se hacen bien. Al “garantizar” la satisfacción, las ventas están aseguradas. ¿Qué podemos reflexionar sobre esto?

Tanto la psicología como la sociología coinciden en afirmar que el humano, en tanto ser social, halla en el entorno referentes para definir sus creencias, actitudes y comportamientos. Así, con frecuencia, busca pertenecer a un grupo en el cual ha proyectado sus ideales y deseos.

Las franquicias suponen para las personas un boleto a ese mundo al que desean pertenecer. Así, el pollo frito con sazón del sur estadounidense que hoy lleva a muchos a un tumulto de gente con mascarillas es el mismo que comerían en alguna ciudad del primer mundo, con o sin pandemia. Por su parte, el pollo a la brasa -en su condición de plato bandera- transporta a sus adeptos a una idílica versión de país donde las diferencias sociales desaparecen y todos compartimos el gusto por este manjar. Nos encontramos, pues, ante una falaz noción de igualdad.

Hace muchos años leí un artículo que revisaba los parámetros que definían la noción de minoría social en estos tiempos posmodernos (Pese a ser un texto de hace dos décadas, la magia del internet me permitió encontrarlo y compartirlo con ustedes: www.bibliopsi.org/docs/carreras/obligatorias/CFP/etica/farina/Farina%20-%20Las%20diferencias%20segun%20Benetton.pdf).

Juan Jorge Fariña, uno de los autores, propone que “hoy, es la cantidad de dinero que las personas tenemos en el bolsillo lo que define nuestra pertenencia a mayorías o minorías”. Dicho de otra manera: quien cuente con dinero suficiente para pagar, será bienvenido en cualquier local comercial.

A pocos días de concluir la “cuarentena”, hay quienes parecen decir: si podemos y queremos, saldremos a comprar en restaurantes. Da igual si se generan tumultos, si el producto tiene sobreprecio, o si se carga la deuda a una tarjeta de crédito. Se trata de estar en la foto de la reactivación de la economía; lo importante es echar a andar al país. Nuevamente, la falacia se hace presente.

Lo mío es tuyo; lo tuyo es mío

Vivimos en un estado de derecho y cada uno puede actuar con libertad, siempre que no trasgreda la ley. Lo aquí expuesto no busca el adoctrinamiento ni criticar las franquicias como formato de negocio. Es usted libre de comprar lo que quiera y donde quiera. Puede usted hacerse de una franquicia; las leyes del mercado serán las encargadas de brindarle o negarle la recompensa del éxito económico.

Desde esta tribuna únicamente proponemos ejercer las libertades individuales con prudencia y sensatez. A decir de Adam Smith, la prudencia es una forma virtuosa de asegurar los intereses particulares. Ser prudente significa cuidar al otro tanto como cuido lo propio. Así se logra el bien común.

Se trata, entonces, de reflexionar qué tan imperioso resulta comprar ese platillo que seguramente le obligará a hacer fila por largo tiempo, exponiéndole a contagiarse de COVID-19. Por su parte, a los restaurantes corresponde (re)formular los procedimientos de atención para garantizar la distancia entre personas.

Si todos actuamos con responsabilidad, cuidamos la salud pública. La ecuación es simple: a menor cantidad de contagiados, mayor capacidad de respuesta por parte de los resilientes profesionales de la salud que libran esta batalla en primera línea, a pesar de las limitaciones propias del sistema hospitalario. A todos ellos nuestro reconocimiento y gratitud.

Pronto tendremos la posibilidad de salir del aislamiento obligatorio. Empecemos a ejercitar la sensatez y el buen tino. Recordemos que aún podemos aportar mucho con la decisión de decir #YoMeQuedoEnCasa.




Sobre el autor
-  Psicólogo clínico y terapeuta psicoanalítico con más de 15 años de experiencia clínica en el ámbito privado e institucional.
-  Capacitador en temáticas de salud mental y facilitador de talleres de desarrollo de personas y equipos de trabajo.

viernes, 8 de mayo de 2020

Especialistas consideran que no respetar la cuarentena depende mucho de la salud mental que las personas han construido durante su vida






Durante su participación en el programa Normalmente Diferentes, especialistas de la psicología coincidieron que el no respetar el estado de cuarentena por muchos ciudadanos, está ligado a cómo su salud mental la han construido al largo de su vida.

El psicólogo clínico, Fabián Vinces Salazar precisó que quienes trasgreden un límite evidencian una dificultad para reconocer la importancia, el valor y la necesidad de contar con un orden establecido que finalmente nos hace funcionar como cultura, civilización y sociedad.

“A estas personas, la lógica de trabajo en sociedad, en donde el otro importa tanto como yo, no ha sido debidamente estructurada y eso nos pone de cara a una situación en donde la salud mental de las personas no ha sido debidamente organizada a lo largo de su vida personal”, indicó.

El psicoterapeuta Fabián Vinces consideró además que nos enfrentamos a un fenómeno al que él denomina “el otro no existe”; lo cual se ve a cada momento, por ejemplo cuando transitamos como peatones y tenemos la prioridad, pero el auto quiere pasar por encima de esa prioridad y trasgrede toda norma.

“Parece que el otro no existe y es ahí donde debemos empezar a cambiar como sociedad, saber que el otro es tan importante como yo”, resaltó.

Asimismo, Vinces Salazar explicó que simbólicamente la autoridad no se respeta porque no calibramos el sentido de la realidad, el cual se fortalece aprendiendo a tolerar la frustración e ir postergando nuestros deseos.

”La autoridad representa la lógica de la realidad, aquella que nos dice que existen límites y no podemos traspasar porque vamos a perjudicarnos y perjudicar a otros. Es un trabajo que podemos hacer desde casa, desde la escuela, desde nosotros mismos, desde la familia, desde la pareja, aprender a que no todo es cuando nosotros queremos porque eso es caer en la trasgresión”, resaltó.

                                               Foto: Cutivalú       

Por su parte, el psicólogo comunitario, Javier Sandoval Carbajal detalló que este fenómeno de desobediencia sucede porque por años se ha descuidado el tema de la salud mental, y esta desconexión entre autoridad y ciudadano no es de ahora, sino de siempre, pues nuestro país ya venía pasando por circunstancias muy turbulentas en temas políticos.

“Esta crisis sanitaria nos muestra la grave crisis social que por años estamos viviendo en nuestro país, hay una precariedad laboral que se conecta con la informalidad y no hay estrategias por parte del Estado para que tengamos un sistema laboral digno”, agregó.

Sandoval Carbajal comentó además que el norte del país tiene antecedentes de desastres naturales, los cuales no ha sido trabajado en las personas damnificadas, entonces hay otro cúmulo de ciudadanos sin atender  desde el ámbito psicológico, a ello se suma la cuarentena, los problemas económicos y las pérdidas del 2017 a causa del Niño Costero.

“Esto nos obliga a meditar y a ver cómo desarrollar una estrategia de intervención psicológica  comunitaria de prevención porque si esto comienza a empeorar tendremos una pandemia de problemas psicológicos que desarrollarán nuestros ciudadanos”, alertó el psicólogo.

Ante este panorama, el psicólogo Javier Sandoval propone que luego de la crisis sanitaria, se desarrolle una política de Estado seria de salud mental porque van a quedar secuelas y los niveles de violencia se van a disparar, pues también se viene un tema de recesión económica, entonces ese grupo de ciudadanos que viven del día a día no la van a tener fácil.

“Por otro lado, es necesario empezar a discutir que se anexe en el currículo nacional escolar el tema de salud mental para comenzar a educar a nuestros niños, se debe adecuar esta problemática del país y desarrollarla de manera obligatoria”, aseveró.


jueves, 30 de abril de 2020

LOS PRESOS Y EL ELEFANTE

                                          Foto: Associated Press


Fabián Vinces Salazar

En medio del estado de emergencia por COVID-19, en los últimos días se ha generado una intensa polémica por la situación de los penales en nuestro país.

De un lado están quienes sostienen la universalidad de los derechos humanos, haciendo énfasis en la vida y la salud de los reos. Al frente, otros arguyen que estos deben asumir el peso de la ley y seguir cumpliendo su condena.

Propongo un análisis amplio y profundo de la situación.

Cultura, ley y gobierno

Las leyes son los soportes de la civilización, esa forma de organización en la cual el individuo renuncia a sus pulsiones primarias para buscar el bien común. En ese sentido, hallaremos que para Adam Smith la benevolencia se corresponde con la justicia, pues esta se trata -principalmente- de evitarle daño o malestar al otro.

La cultura, a decir de Sigmund Freud, se funda a partir de la seguridad en el orden jurídico. Para que este resulte en un estado civil justo, las leyes deben dictarse por toda la nación y, asimismo, ser aplicada a todos los ciudadanos. Esto, evidentemente, abarca derechos y deberes. Dura lex, sed lex.

Tal como propone Rousseau, el gobierno del derecho implica la renuncia de las pasiones al momento de dictar y hacer cumplir las leyes. Por su parte, el psicoanálisis señala que -para lograr la función simbólica de restablecer la noción de ley- la condena no debe ser ejercida como un castigo sádico por los agentes de la ley.

Cuando la ley se ejerce con afán sádico, esta deja de responder a su fin de sancionar el delito y se desvirtúa, castigando a la persona. Para muestra, un botón: el caso del así llamado “Monstruo de Armendariz”. En 1957, la justicia peruana condenó a muerte a un hombre acusado de matar a un niño de 3 años. Años después, investigaciones forenses comprobaron que el condenado no era culpable.




¿Abrimos la cárcel?

Un sistema judicial ineficiente y percibido como muy corrupto ha llevado al colapso de los centros penitenciarios. Según datos provistos por el propio INPE, la sobrepoblación en las cárceles es de 138%. Además, cerca del 40% de internos se hallan en condición de procesados, es decir, están privados de su libertad sin una sentencia firme.

Dado que la emergencia nacional por COVID-19 pone en riesgo a todos en el país, corresponde salvaguardar también la salud y la vida de los reos. Ese modo de ejercer la ley asegurará al país el estatus de democrático, civilizado y justo. El desacato o manipulación de la legalidad transformaría al estado en una dictadura. Avalar o demandar dicha posibilidad significa renunciar a la soberanía como nación.

Es evidente que quienes fueron correctamente juzgados, deben cumplir su sentencia. También es cierto que, en tanto la constitución lo avala, pueden darse las figuras de indulto o conmutación de penas por carácter humanitario.

En un claro ejercicio de sensatez, el presidente ha precisado que no serán beneficiarios del excarcelamiento quienes hayan cometido delitos de corrupción, violación o feminicidio (y muy probablemente, otros delitos tipificados como graves). Quizás no fue tan sensato cuando desatendió la situación de los penales al inicio de esta emergencia sanitaria. De ello tendrá que hacerse responsable.

Como ciudadanos comprometidos con el crecimiento de nuestro país, nos corresponde vigilar a los poderes del estado en el manejo de la crisis en los penales, sabiendo que este es uno de los tantos pasos por andar en el camino hacia la transformación del inmenso y paquidérmico aparato estatal.


Sobre el autor
-     Psicólogo clínico y terapeuta psicoanalítico con más de 15 años de experiencia clínica en el ámbito privado e institucional.
-     Capacitador en temáticas de salud mental y facilitador de talleres de desarrollo de personas y equipos de trabajo.



sábado, 25 de abril de 2020

VASOS LLENOS, INDIVIDUOS VACÍOS

                                                        Foto: Cutivalú. 


Fabián Vinces Salazar

25 de abril de 2020. Día 41 de aislamiento social obligatorio en Perú. Como muchos, ingreso a Facebook para matizar la tarde de sábado. En las actualizaciones, aparece una noticia de mi natal Piura.

Primero incrédulo y luego indignado, leo sobre largas filas de personas esperando para comprar cerveza. El vídeo de la nota evidencia lo inverosímil.

Trasgredir la norma por comprar bebidas alcohólicas es un acto tan egoísta como irracional. Exponerse al contagio es arrastrar en esa posibilidad a la familia y a toda la comunidad. Es imponer el deseo propio sobre el bien común.

Resulta inevitable pensar en Freud y su concepto de pulsión de muerte. Esta destruye, separa, divide. Se dirige hacia el entorno, hacia los demás y también se vuelca sobre el individuo. Lo sucedido hoy en Piura bien podría calificarse como pulsión de muerte pura y dura.

Mirando más allá del evento como tal, cabe señalar que consumir bebidas alcohólicas de forma compulsiva da cuenta de un vacío interior que busca llenarse de forma (muy) primaria. Ello revela precariedad en la constitución psicológica de los individuos.

Hacer del consumo de bebidas alcohólicas algo “prioritario” resulta sinónimo de una personalidad si no patológica, muy próxima a serlo, que requiere apoyo profesional. Prevenir el desarrollo de patologías de vacío implica como ejes principales: desarrollar vínculos suficientemente buenos, fortalecer la seguridad emocional y generar noción de responsabilidad.

Lo favorable es hacerlo a temprana edad. Sin embargo, bajo la noción de acto reparativo, esto se puede atender en cualquier momento de la vida, a través del trabajo de psicólogos, psicoterapeutas y psiquiatras.

Esto último resalta una vez más que la salud mental precisa un lugar importante dentro del sistema sanitario, pero también compromete a todos a cuidar la salud emocional propia y de su entorno acercándose a los diferentes servicios de atención ya disponibles.

Desatender la salud mental llevaría a la repetición de hechos como el acontecido hoy que retrasan aún más el desarrollo social de la cuna del peruano del milenio.


Sobre el autor
-     Psicólogo clínico y terapeuta psicoanalítico con más de 15 años de experiencia clínica en el ámbito privado e institucional.
-     Capacitador en temáticas de salud mental y facilitador de talleres de desarrollo de personas y equipos de trabajo.

jueves, 9 de mayo de 2019

Gracias por elegirme como tu mamá




Quienes fuimos escogidas para ser mamás de niños neurodiversos; es decir niños con TDAH, SÍndrome de down, autismo, en resumen, niños especiales y con habilidades distintas, sabemos que más que festejar nuestro día, una vez al año,  celebramos haber sido designadas y a la vez “elegidas” por nuestros hijos para aprender esta tan compleja, pero sublime labor de disfrutar el conocimiento de lo valioso en lo diferente.

Hemos llorado, de hecho que sí, pero no tanto por tristeza sino por las inmensas alegrías que nos ponen la “piel chinita” sus primeros pasos, muchas veces muy lejanos al tiempo en que debieron suceder; sus inicios en aceptar muy de a pocos variar la alimentación, tolerar ruidos o simplemente el cruce de mirada que tanto habíamos venido buscando.

Incluso cada sesiones de terapia se vuelven, al finalizar, un escalón más que logran subir nuestros chiquitines. Sin embargo, lloramos también porque quisiéramos ser eternas, pues como nosotras nadie los entenderá, solo nosotras sabemos en sus silencios todo lo que necesitan y todo lo que nos dicen. 

Descubriremos entonces que tenemos una gran responsabilidad;  no solo con nuestros hijos, sino con la necesidad de hacer prontamente inclusiva, tolerante y comprensiva a esta tan sesgada sociedad. 

Solo les digo a nuestras mamás #NormalmenteDiferentes que sigamos trabajando en este camino para que se respeten las diferencias. Me siento muy orgullosa de mi hijo Salvador Tadeo. Vivir y experimentar cada uno de sus logros me hace sentir realmente viva y reconozco que el sentido de estar en este mundo es él. La vida de una u otra manera me fue fogueando para Salvador. Y aquí estamos, diferentes nunca invisibles.