domingo, 10 de junio de 2018

Salvador y sus primeros pasos en el colegio




¿Cómo están, amigos de Normalmente Diferentes? Espero que todo esté yendo bien. Por acá, todo tranquilo, corriendo con diversas cosas que estamos preparando Salvador y yo. Como les conté la semana pasada, a mi hijo siempre le digo que para ser GRANDE, tenemos que trabajar en mejorar nosotros mismos y a los demás.

Y es por ello que continuamos este gran proyecto en donde queremos contar nuestras anécdotas, experiencias y sobre todo dar a conocer todo lo relacionado al mundo autista, ese mundo muchas veces incomprendido por la falta de información que lleva a no respetar las diferencias de cada uno.

Es un camino difícil, porque a diario te encuentras con situaciones que generan distintas interrogantes que parecen no tener respuesta, pero nuestra maratón de vida, como la llamo, es un aprender constante del mundo neurodiverso. Por ello, para todos los días positivos una sonrisa, para los difíciles mucha paciencia y para todos los días mucha fe.

Creo firmemente que nuestra mente nos controla y como tal debemos llenarnos de solo pensamientos buenos y bonitos, y sobre todo imaginar y vislumbrar en dónde queremos estar; digamos que soñar despiertos.  A Salvador y a mí nos funciona este secretito, que ahora ya lo saben.

Porque en realidad, cuando les conté la semana pasada el hecho que dos renombrados colegios no quisieron recibir a Salvador, no me importaba tanto su autismo, sino conseguir vacante para la primaria porque el nido Sonrisitas, en donde curso el inicial de 3 años, solo era una cuna-jardín.

Pero yo, como muchos me dicen, intensa y terca, me imaginaba a Salvador en un cole "normal" todo "primarioso" y lo veía lleno de actividades, academias, deportes.  Es verdad, hubo momentos que se me recogía el corazón porque sabía que nada sería fácil.

Y fue así que aún en sus 3 añitos, fui al colegio Proyecto, solicitando matrícula para inicial de 4 años.  Les confieso que recé muchísimo la noche anterior; era octubre del 2013 y vaya que el Señor de los Milagros hizo lo suyo.

Pero lo que intento destacar de todo esto, es todo el proceso para introducir a Salvador al juego representativo, a la aceptación de compartir en el momento de la lonchera, pues es extremadamente sensible a los olores y sabores; a anticiparle cualquier cambio, en fin, era solamente el inicio de la etapa escolar de Salvador.

Además, llevábamos un horario a full, y hablo en plural porque mi tiempo lo he venido dedicando al mil por ciento a mi hijo, colegio, academia de karate, terapia de lenguaje, terapia ocupacional, terapia conductual, taller de robótica, francés, cumpleañitos de sus amigos.  ¡Qué niño más ocupado!  Sí que tenía una agenda muy social, la misma que seguiremos contando más adelante.

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